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viernes, 9 de octubre de 2009

Yogui Ji y su Maestro Sant Hazara Singh


Sirviendo al Maestro


Viviendo con el Maestro también significa sirviendo al Maestro. A menudo, así fue como él enseñó a sus estudiantes.


Santji podría convocar rutinariamente a Harbhajan para alguna tarea u otra cosa. Esto podría suceder en cualquier tiempo, de día o de noche. Una vez, era la medianoche cuando el Maestro dijo: ¡ah, hah! ¡justo te busco!


“¿Que puedo hacer, señor?”

“Necesito yogurt.”


Ahora, en India en esos días, solo había yogurt hecho en casa, y esa clase de yogurt nunca está listo a medianoche. Si Santji preguntaba por yogurt a las cinco o seis de la mañana, Harbhajan Singh podría haber traído un camión lleno. A medianoche, sin embargo, todo el yogurt en el país estaba todavía en incubación. Cada dueña de casa culturalmente había puesto la leche caliente aproximadamente tres horas antes y podría ser otras cinco horas antes de que estuviera listo. Sabiendo esto Harbhajan Singh respondió.


“¿Cuanto quiere usted?”

“Tanto como sea posible”


Aunque Harbhajan pensó durante un momento y terminó, Sant Hazara Singh sabía que era imposible encontrar yogurt hecho en casa a esa hora, pero él estuvo de acuerdo y agradeció y se marchó.


Cinco Horas y media mas tarde, Harbhajan Singh regresó con suficiente yogurt para la Dhera entera. Él no dijo ni una sola palabra y Santji no dijo nada tampoco. Ellos se habían encontrado en el campo de deportes con exactitud y delicadeza en el servicio. Ambos ahora sabían que Santji había pedido yogurt a media noche, pero no lo había pedido enseguida. Cinco treinta era un tiempo apropiado y realista de entrega. El Maestro y el estudiante quedaron satisfechos por el resultado.


En otro tiempo, Santji llamó, “Hey Bhajan, ¿Quisiera usted tener el honor de ir mañana a cepillar a mis dos caballos?”


Harbhajan Singh sabia que cepillar a cada caballo tomaba unas cuatro horas de trabajo. Los dos juntos podrían tomar ocho horas. Él respondió: “Maravilloso Señor. Será un gran privilegio”.


Para el Maestro era bastante habitual añadir alguna condición especial a una tarea difícil. “Oh, a propósito, dos millas desde allí tengo un amigo que tiene a dos burros. ¿Podría usted traerlos? Será un gran privilegio para usted.


“Si señor.” Bajo las circunstancias, ¿que más podría él decir?


Cada vez que Santji lo puso a trabajar, Harbhajan Singh realizaría concientemente todos sus deberes, por mas pesados que estos podrían parecer. Esto significó, en este caso, trabajar sobre ocho horas con los caballos de Sant Hazara Singh, luego ir hacia el próximo pueblo y traer a los burros y caminar con ellos- no sobre ellos, porque esa era la condición- y regresar al Dehra.


Y cada vez, Harbhajan aprendería algo. Ese día, aprendió el valor de una compañía – hasta la compañía de un par de voluntariosos y rebeldes burros-.




miércoles, 8 de julio de 2009

Yogui Bhajan y su Maestro Sant Hazara Singh



Una mañana, Harbhajan Singh se quedó dormido. En su apuro por conseguir aprovechar el tiempo perdido, no se duchó correctamente ni se secó bien. Apresurado desde la ducha, simplemente agarró un par de mantas para abrigarse y rápidamente encontró un lugar en el suelo de la sala de Sadhana donde Santji y el resto de los estudiantes estaban sentados.

Harbhajan comenzó a cantar y meditar con los demás. De alguna manera él no se sentía bien. Harbhajan comenzó la respiración de fuego para tratar de enfocar su energía pero él estaba desincronizado. Todos los demás estaban haciendo algo distinto.

Finalmente, Santji solo sobre Harbhajan: “¡Levántate! ¡Quítate todas esas mantas! ¡Párate desnudo en esa esquina!”

Harbhajan Singh, el estudiante protestó: “¿Señor, usted sabe que está haciéndome?”

“Sí. Estoy tratando de matarte oficialmente. No quiero tomar la carga de esto, pero quiero que mueras.”

“bien… si usted quiere eso… ¿Realmente?”

“Sí. La persona que no puede secarse correctamente debería morir.
¡Entonces ve hacia allá y haz tu respiración de fuego! Sé que eres un yogui. Yo te conozco, pero también conozco qué es yoga. Tú no debes haber tomado un baño apropiado y no debes haberte secado correctamente! Esa es la razón del por qué ahora estas desincronizado, porque estás enloquecido!”

“Eso es verdad”

“En esa esquina!”

Santji tomó las mantas de Harbhajan Singh y lo dejó solo con una polera una corta kachera y un pequeño turbante en su cabeza. La temperatura era de 0 grados y él fue dejado de pie en esa esquina.

Harbhajan se preguntó así mismo: “¿Qué debería hacer?”

El mismo Harbhajan se respondió: “Hay dos caminos. Uno es realmente tener
pulmonía y morir porque Santji no me devolverá las mantas. Y no puedo escapar porque entonces él va a enviar a algunos muchachos detrás de mí y ellos me traerán de regreso aquí. ¿Qué puedo hacer?
Él comenzó a caminar en esa esquina, sobre el terreno haciendo respiración de fuego. Él caminó y caminó.

Harbhajan tomó el profundo frío aire de la mañana en sus calientes pulmones. El aire hizo una niebla en frente de su cara. Él caminó poderosamente y respiró poderosa y profundamente. Él caminó y respiró y respiró y caminó. Él se dedicó totalmente a su respiración y su caminar, entonces desde su cuerpo vino el calor por medio de su propio fuego.
Santji le habló nuevamente.

“Bhajan, venga a sentarse! Tome sus mantas y medite!,

Harbhajan Singh obedeció. El vino desde la esquina, tomó una manta, se abrigó y se sentó para meditar. Desde ese lugar en el piso, Harbhajan Singh recordó el espíritu.
Él se sintió elevado, vigoroso, pacifico… Un tremendo sentido de unidad y no tiempo descendió hacia Harbhajan esta vez.

Su profesor no le mostró ninguna piedad a Harbhajan, entonces para compensar, Dios a si mismo vino a mostrar piedad a Harbhajan.